jueves, 21 de marzo de 2013

IMÁGENES CONGELADAS


Rajalta-Rajalle Hiihto.
Border to Border.
De frontera a frontera.
De un límite  a otro.
Esta ha sido la experiencia.
Una lectura, una idea, un objetivo, un plan, un camino, unos patines,……unos esquíes y…..una línea de salida: frontera rusa con Finladia, -15ºC, 60 km de dudas (la primera de siete etapas). Un aperitivo.
A cualquiera que le guste “explorar”, su alrededor, su interior y su exterior, imagino que le habrá apetecido saber alguna vez qué hay más allá de esa línea que ve al fondo, de ese horizonte que marca su mundo conocido. ¿Recuerdan cuando, siendo unos chinijos, nuestro mundo conocido se limitaba a la manzana alrededor de casa, o a los itinerarios habituales (hacia el colegio, hacia la tienda,…)?, ¿recuerdan también cuando esas fronteras se iban extendiendo cual nuevo territorio conquistado?, ¿recuerdan, aunque no le hayan dado importancia, del mundo que se abría delante nuestro y de la sensación que cada nueva conquista suponía?
Cuando esa curiosidad se extiende más allá de un plano físico, y siempre que hayamos tenido la fortuna de tener nuestras necesidades básicas cubiertas (trabajo, casa, alimentación, pareja,…), o mejor dicho siempre que hayamos logrado encaminar nuestros pasos por el camino elegido (sea por conformarnos con el inicialmente trazado, sea por salirnos de éste y buscar nuevos), es entonces cuando damos paso a nuestras ansias de autorrealización. Cada uno lo hará como quiera, pero partiendo de una base: una ilusión.
La ilusión es movimiento. Y ese movimiento nos pondrá en marcha hacia ese horizonte que vemos, a sabiendas que detrás hay uno nuevo. Algunos se conforman con saber que detrás hay más, es suficiente para ellos. Otros queremos saber qué hay “ultreia”. Imagínense a un Cristóbal Colón conformista. Y no pretendo comparar unos logros con otros, pues no se trata de ello, parecería que se menosprecian unos o se magnifican otros.
La Border to Border ha supuesto un lindo trabajo de autorrealización. Partiendo de una idea ligera, de esas que no se toman en serio al principio, de esas que pasan de largo, ¿cómo voy a ir a una prueba de esquí de fondo, sin conocer el medio, ni la modalidad, sin disponer de los medios adecuados?....Piensa, piensa, tienes ganas, te apetece, es casi imposible, ¿casi?, ¿he dicho casi?...eso significa que hay posibilidades.
Analicemos los datos técnicos: prueba de esquí de fondo, 440 km por etapas, temperaturas por debajo de cero grados.
Susana, en donde soñábamos con llegar
Investiguemos un poco: 30 años celebrándose, una media de 300 participantes repartidos en cuatro grupos. No hay mucha información, pues la página web de la organización es muy modesta. Navegamos por internet hasta encontrar un par de artículos escritos por participantes, uno de ellos por una “expedición” española. La idea va tomando cierta forma.
Nos quedamos asombrados al ver en las fotos que encontramos, que la edad media de los participantes probablemente supere los 60 años. Ni idea si el dato es significativo.
Así que hay gente que lo hace, y no parecen ser superdeportistas. Viendo los datos estadísticos en la web de la prueba, parece claro que son casi todos nórdicos, pero no creemos que eso sea una condición “sine qua non”, al menos no hay condiciones para inscribirse en la prueba, basta con rellenar el formulario, pagar, y listo.
Parece fácil, la inscripción. Parece difícil, la preparación.
¿Cómo se puede hacer para entrenar esquí sin esquiar? Existe una modalidad llamada “esquí de asfalto”, se trata de unos patines que simulan la técnica del esquí de fondo…
No se piensen que todo esto sucede en el tiempo en el que se leen estas líneas, es un proceso de meses, que va madurando, movido por aquella ilusión de la que hablamos.
Recapitulemos pues. Es posible inscribirse, parece posible entrenar esquí sin esquiar. La distancia y las etapas no asustan, eso se arregla entrenando. Se ve chiquito, lejano, pero caminando, caminando, se acaba por llegar. Así pues, comenzamos a caminar.
Josefine, sueca, su diabetes no es obstáculo
(comprobando su bomba de insulina)
Un camino de dudas, de atrevimiento, pero también de convencimiento. ¿Por qué conformarse con lograr lo que uno sabe (o cree saber) que va a conseguir?, ¿por qué no intentar conseguir aquello que realmente nos plantea dudas ciertas de consecución? Valoramos mucho, demasiado quizá, los logros, olvidando los intentos. Qué fácil es proponerse aquello que estamos seguros de conseguir, qué fácil es conseguir las cosas a la primera, qué fácil es pensar que las personas las consiguen de esa manera, qué fácil es pensar que muchas de las personas a las que admiramos son una especie de superheroínas o superhéroes, que han nacido venciendo. Les hacemos un flaco favor, pues parece que no valoramos el trabajo que han tenido que hacer para lograr llegar a ese nivel, pero también nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos, pues nos negamos la posibilidad de intentar “imposibles”, creyendo que no está a nuestro alcance. Está claro que querer no siempre es poder. Pero querer debería siempre ser “intentar”. ¿Por qué si no se presentan cientos, o miles de personas a una prueba deportiva, o a una maratón internacional?, ¿acaso van a quedar todos primeros?, desde luego que no, pero la mayoría de ellos van a conseguir lo que querían (incluso puede que el primero lo haga…).
Nosotros lo intentamos, vaya que si lo hicimos, y con todas nuestras ganas.
Claro está, que la cuestión no era fácil, pero esa era razón suficiente, junto con la del placer por las pruebas de larga distancia, para ser obstinados. Así que nos pusimos a entrenar. Horas y horas de patines por las carreteras y avenidas de Lanzarote, kilos de hierro levantado en el gimnasio, con ejercicios tradicionales y con otros “inventados” que nos permitieran transferir los movimientos al esquí. Madrugones y trasnoches, cambios de rutina, y otros cambios necesarios para poder compaginar la vida laboral, la familiar y la deportiva (nada nuevo para cualquiera que se plantee entrenar una prueba “larga”). La preparación la teníamos, habíamos podido alcanzar una forma física bastante buena. La parte técnica la complementábamos visionando videos de esquí de fondo, intentando empaparnos de todos los detalles posibles, para luego llevarlos a la práctica. Como colofón, logramos también acudir a esquiar a Pirineos para poder probar realmente si lo que habíamos realizado hasta entonces se parecía a lo que esperábamos encontrar (solo fueron unas pocas horas de entrenamiento en la semana pirenaica.
Sabíamos claramente que habíamos comenzado con una batalla 100 contra uno, y habíamos logrado rebajar la diferencia un 2 contra 1, al menos en lo referente a los factores que podíamos controlar (entrenamiento, técnica y material). La realidad fue otra bien distinta. La semana previa a la prueba, Susana enferma con gripe, padeciendo fiebre alta (más de 39º) hasta el día anterior a la primera etapa, a base de antiinflamatorios, antitérmicos y antibióticos logra hacer remitir los síntomas, pero los efectos de desgaste sobre el organismo no desaparecen con los medicamentos (y mucho menos cuando ese organismo experimenta un cambio de temperatura de 80º, de 40º de fiebre a -40º de ambiente).
Temperaturas registradas de hasta -42ºC (que la arrastraron a sufrir los peligrosos efectos de una seria hipotermia), mal estado de la nieve (incluso en los descenso había que remar). Además de ello, comienza la primera etapa con su primer día de regla, Todo un cóctel que sitúan a Susana bajo el arco de salida en un auténtico 10 contra 1. Lo sabíamos, Susana lo sabía, lo sentía, pero aún así se presentó en aquella frontera con Rusia, y durante cuatro etapas más, con una idea clara: esquiar. Muchas personas se rendirían ante tales circunstancias, pero ella tenía bien claro que no eran suficientes y que la más mínima posibilidad existente, por remota que fuera, sería combustible para hacerla funcionar hasta la extenuación.
El día a día lo han podido leer aquellos que lo han querido.
Absurdo sería pensar que esto es cosa de dos, pues mucha gente es la que está involucrada de una manera o de otra, así pues, sirvan estas líneas de sincero reconocimiento. A Natalia, por su paciencia y su comprensión cuando es difícil entender, a Gara, por sus préstamos de tiempo, a Mª Carmen, por su respeto, a Maru, por su apoyo y su logística, a Alfredo, por el aliento animado, a Eli, en su silencio, a Chali, por su confianza, a Laura, por su actitud y su trabajo, a Estrella, Fer, Ferke, Elena, Yohana, Sergio, Carlos, Julio, Paco, por emocionarse como nosotros, a Maite, por su atrevimiento, a “Valleseco Forever”, por su calor, a Tere por sus ánimos cuando no le sobran,  a Arista, por su apoyo constante en nuestras locuras.. A todos aquellos que nos hicieron llegar su aliento y sus ánimos. A Susana, por su sacrificio, por sus sueños y por su ejemplo.
Ahora, tras haber llegado a casa un poco más altos, al menos una cosa es bien clara, seguiremos soñando. Además, es muy fácil ponerle color al horizonte, sobre todo cuando el anterior ha sido blanco, muy blanco. Ya hace tiempo que lo veo, y  me ilusiona, y la ilusión es movimiento.
Cuando algo parezca inalcanzable, puede que tan solo esté muy lejos,  y a buen seguro se acerca a cada paso si estos son decididos.
¡Camina!

6 comentarios:

Susana dijo...

Piedra verde.., luminoso tu camino es.
Retraso mi posición delantera y me convierto en sombra.
Seguiré esos pasos que sueñas.
Pues, al fin y al cabo, sombra soy.
Siempre lo he sido.
Conozco el color de tus sueños.
Y te agradezco enormemente haber compartido éste tan blanco.
Yo, ahora, continuo moviéndome.
Gracias te digo desde mi profundo silencio...
Silencio impenetrable cargado de sensaciones agradecidas.
Voy..,hacia mi horizonte...
¿Y tú?

Carlos González dijo...

¡Guau!
Gracias chicos.

Yohana Alemán Cabrera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Yohana Alemán Cabrera dijo...

Increíbles palabras, emocionante la forma de redactarlas, fascinante el reto.....gracias, gracias x dejarnos vivir con ustedes esto....un abrazo enorme para los dos

Sergio Hernández dijo...

Gracias por iluminar un poco más los caminos de mucha gente, y hacer ver que con ilusión y "movimiento" se puede... Un abrazo, Sergio.

Modesto Castrillón dijo...

Un gran abrazo chicos