jueves, 13 de febrero de 2014

DUERMEVUELA


Como en todos los viajes lejos de casa, nos pasamos el día metidos en uno u otro medio de transporte.
Salimos ayer desde desde Lanzarote para volar, con las escalas oportunas, hasta Rovaniemi. Afortunadamente, para los que podemos dormirnos en la flor de un berro, son muchas horas de descanso si se pueden aprovechar. Basta abrocharse el cinturón para comenzar a atender a las explicaciones de la azafata y no entender nada, y da igual que lo haga en español. La espalda se bloquea, el se cuello se tuerce en el ángulo adecuado y se activa el tono muscular adecuado para no sufrir un esguince cervical por los cabezazos. Una vez aprendida la técnica, la cuestión es repetir el patrón en cada vuelo. Total un duermevela de vuelo en vuelo.

Llegamos a Rovaniemi y nos recoge Julán, parte de la organización a la vez que participante. Nos trasladamos al hotel y dejamos las maletas paqra ir a almorzar con dos españoles más. Un rato agradable entre risas y pizzas.
A cero grados durante todo el día, realizamos las últimas compras del material que nos falta y salimos a correr un rato por el inicio de la prueba (el hotel está a unos cientos de metros de la salida) con Álvaro, uno de los participantes que se aloja en el mismo hotel que nosotros. El estado de la nieve parece no ser el ideal, por tramos muy blanda, "sopa" en algunos lugares, nos enterramos hasta la rodilla en algún paso. Parece que el "calor" de estos días ha afectado mucho a la calidad del manto blanco. Charlamos acerca del uso de los clavos de quita y pon (nuestras Hoka son waterproof, pero no llevan clavos y les tenemos que poner una especie de chancleta con seis puntas de acero) y de la conveniencia del uso de raquetas.

Susana y Álvaro trotando por Rovaniemi.
A la complicación habitual de una ultra, hemos de añadirle las bajas temperaturas, la nieve y el material necesario. Tan solo para las piernas ya ven, zapatillas waterproof, clavos, raquetas y unos cubrebotas impermeables, como unas botas de agua, para los tramos de overflowing (tramos en que la nieve se ha derretido y hay que caminar sobre agua). En cuanto a la ropa, vestimos por capas, en función del frío que haga, guantes, manoplas, gafas de ventisca, calcetines y calzado de repuesto, y mucho material duplicado, pues perder un guante, dejarse un gorro atrás y errores aparentemente intranscesdentes pueden dar al traste con todos estos meses de preparación.
La temperatura es más alta de lo esperado, y curiosamente no es lo mejor para la prueba, sobre todo por lo que afecta al estado de la nieve. Nosotros no nos preocupamos, si quisiéramos condiciones estables, probablemente no elijiríamos actividades al aire libre. 
Mañana queda preparar el pulka (el que nos deja la organización es algo má pequeño que el nuestro, con el que entrenamos), una labor interesante, pues hemos de cubicar todo el material en un espacio de 80X40 cm.
A partir de entonces, iremos hacia el horizonte. Que será casi imperceptible durante muchas horas, las noches duran unas catorce por estos lares.
Tan solo un día para que cuatro piernas cargadas de calor isleño derritan nieve a cada pisada.
El sábado, una hora más tarde de lo que creíamos, a las nueve de la mañana hora local (dos horas menos en las Canarias) comienza nuestra particular aventura. No les pedimos que nos acompañen, pues la pulka ya va cargadita, pero sí que que compartan, si les apetece, nuestra travesía blanca en e círculo polar.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Un abrazo a los lapinhullut en el día finlandés de la amistad. Disfruten del blanco de Laponia! Maru y Hannu